Soy completamente tuya.
Anderson salió del quirófano sudando, con la tensión acumulada en cada músculo de su cuerpo. El agotamiento físico y mental se manifestaba en cada gota que resbalaba por su frente mientras se dirigía apresuradamente hacia su espacio personal.
Apenas había logrado cruzar el umbral de la puerta cuando sintió la presencia de su compañero, quien ingresó después de él.
—Como se te ocurre agregarla a la cirugía, sabiendo perfectamente los problemas que tenemos —espetó Anderson, con la voz cargada de