Ruptura.
Marina limpió las lágrimas con la punta de sus dedos temblorosos, sintiendo cómo cada gota que se deslizaba por su rostro llevaba consigo fragmentos de su dignidad herida.
El dolor que sentía en ese momento era tan profundo, tan desgarrador, que apenas podía respirar sin que su pecho se contrajera dolorosamente. Cada mirada acusatoria de la familia de Gael la atravesaba como dagas afiladas.
Decidida a no seguir ahí, donde el aire mismo parecía estar envenenado con la desconfianza y el recha