Destruirlo completamente.
La mujer salió de ahí, con lágrimas desbordándose por sus mejillas enrojecidas y un dolor punzante en su pecho que apenas le permitía respirar, puesto que él, con su mirada gélida y palabras cortantes como navajas, la había humillado sin piedad delante de esa maldita mujer de aspecto sereno y mirada triste, que, para colmo de males, resultaba ser íntima amiga de su examiga.
Llegó a casa de su hermana completamente destrozada por lo que había ocurrido, con el maquillaje corrido formando surcos n