Abriendo los ojos.
Por petición de Mayra, Marina se había quedado al cuidado de Anderson, lo que despertó los celos irracionales de Sebastián, porque no toleraba, bajo ninguna circunstancia concebible, que nadie más que no fuera él, fuese cuidado por su esposa.
La situación le resultaba insoportable, como una espina clavada en lo más profundo de su ser.
Estaba tan molesto e interiormente perturbado con ella, que decidió salir a tomar un café para intentar aplacar la frustración y la rabia que le generaba la d