Sé lo que siento por ti.
Matías recogió sus papeles con movimientos medidos, aunque en sus ojos se reflejaba la incomodidad de quien percibe un clima cargado que ya no le corresponde.
Con una breve mirada a Gabriel, un gesto cargado de silenciosa comprensión, se retiró sin pronunciar palabra, consciente de que aquel espacio debía quedar entre ellos.
La sala quedó envuelta en un silencio denso que parecía vibrar en el aire y adherirse a la piel, como si las paredes mismas contuvieran la respiración.
Gabriel se levantó d