Kenji miró a su jefe al pie de la escalera lleno de slime verde, brillantinas rosas y algunos legos enterrados en su piel luciendo dolorosos.
Barak se puso en pie resbalando con el slime y las canicas, miró a esos tres traviesos con severidad y el drone pasándole por el frente con la cama grabando lo remató de todas las maneras posible. Su mirada inmediatamente se posó en Kenji.
―Usted me dijo que los ayudara en todo lo que pedían. ―Se limpió las manos al instante. ―No sabía que habían puesto