―Julieta, no puedes comer eso. ―Kenji le quitó el plato con un gesto seco y lo empujó hacia un lado de la mesa.
―¡¿Qué?! ―Ella lo miró con los ojos bien abiertos, como la loca que es. ―Es solo un trozo de jamón, ¡Ni siquiera estaba pensando en comerme el plato entero!
―Está crudo. ―Kenji la fulminó con la mirada. ―Podría hacerte daño.
—Yakuza… ―Julieta se dejó caer en la silla, cruzando los brazos. ―¿En serio vas a empezar a revisar cada bocado que entra en mi boca?
―Sí. ―La respuesta salió fir