—Bruja. —Kenji la miró directo a los ojos. —La señora quería marcharse del hotel hace unos días, deja de jugar a la tapadera y di de una buena vez donde está.
—¿Y por qué haría yo eso? —Se cruzó de brazos. —¿No son ustedes los mejores? —Se les burló. —Se supone que no hay nada ni nadie que se les escape, ¿No? —Enarcó una ceja bastante divertida.
—¡Mierdä! —Rabió Barak sabiendo que Julieta no diría nada. —No puedo con esa mujer, ¿Cómo es que me hizo creer que todo estaba bien y después desapa