Capítulo 31: Cabezotas

Barak miró a su mujer y suspiró pesadamente, nunca en todo lo que lleva de vida había sido castigado tantas veces. Encontrar a su mujer no solo le dio felicidad, sino que ha experimentado cosas que no le gusta en lo absoluto.

―Muñequita, no podemos llegar tarde a la junta y nuestros hijos desean que seamos nosotros los que los llevemos al colegio. ―Lianett actuó como si nadie le estuviera hablando, lo ignoró de tal manera que Barak se sintió invisible. ―¿Quieres fingir que no estoy aquí? Porqu
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