―Tú al único lugar que irás es a mi piso. ―Rugió Kenji. ―Ni te creas que andarás por ahí como si fueras dueña del mundo. ―Eso fue como si tirasen de los vellos más sensibles de Julieta.
―¿Y serás tú quien me lo prohíba? ―Le dio frente. ―Te recuerdo yakuza, esta bruja no es de tu aquelarre. ―Kenji endureció más el gesto, el solo hecho de que esté como si nada después de casi volverlo loco lo superó.
―Tiéntame, bruja, hazlo. ―Susurró con voz gruesa debilitando un poco a Julieta.
―¿De verdad cr