Había pasado un mes desde la noche del fracaso.
Treinta y un días en los que el mundo parecía haberse detenido para Kenji y Julieta.
Treinta y un días en los que el mar se tragó toda esperanza, dejando solo el eco del sufrimiento.
París, Francia
El amanecer se filtraba por los ventanales altos de una vieja casa a las afueras de Burdeos. Las cortinas, pesadas y elegantes, apenas dejaban pasar la luz grisácea de un día frío.
Julieta estaba sentada junto a la ventana, con una manta sobre los hombr