ASHTON GARDNER
Pensé que el ensayo de la boda me pondría nervioso.
Pero lo que sentí al ver a Liss caminar hacia mí, con ese vestido blanco sencillo, fue otra cosa. Fue... vértigo. No por los tropiezos, las flores voladoras o el padrino que casi se mata. No. Fue ella.
Esa sonrisa.
Esa forma de mirar como si todo su mundo se detuviera en mis ojos.
Y yo… yo quería congelar el tiempo y quedarme ahí. Para siempre.
Después del desastre con la maceta, que terminé recibiendo en la espalda para protege