LISSANDRA
Apenas entré a la oficina, escuché los gritos.
Me acerqué al despacho de Ash con los dos cafés que traía en mano y lo vi… justo cuando su puño volvía a impactar el rostro de Marcus.
—¡¡¡Qué mierda hacen!!! —grité, entrando como una fiera.
Ashley y Williams estaban detrás de mí. Les entregué los cafés y avancé con el corazón latiéndome en los oídos. Marcus me miraba con dolor y arrepentimiento. Yo… solo sentía asco.
Después de la pelea, de mi golpe, de todo lo que le grité a ese misera