LISSANDRA
Desperté con un sobresalto.
Algo no estaba bien.
El cuarto estaba en penumbras, solo iluminado por la tenue luz del pasillo que se colaba por la puerta entreabierta.
Miré a mi lado, esperando encontrar el calor de Ashton…
Pero no estaba.
Me incorporé con cuidado, sin despertar a Erick, que dormía profundamente abrazado a su osito.
Mi corazón empezó a latir más rápido.
¿Dónde estaba Ash?
¿Había salido sin decir nada?
Me puse la bata con manos temblorosas y bajé las escaleras descalza,