ASHTON GARDNER
Regresamos a casa al caer la noche.
Liss estaba sentada en la cama de Erick, escuchando sus historias con una sonrisa de esas que hacen que el tiempo se detenga. Yo me quedé apoyado en el marco de la puerta, observándolos, permitiéndome un instante de paz después del desagradable encuentro con Marcus.
Erick corrió hacia su escritorio, emocionado.
— ¡Papá, mira lo que dibujé!
Traía una hoja entre sus pequeñas manos. Me agaché para recibirla con una sonrisa... pero en cuanto la vi,