Por la noche, Zahyr despertó solo. A pesar de que las cortinas de gasa del dosel de la cama seguían corridas, el olor en la almohada a su lado le indicaba que había tenido compañía durante el día.
Se desperezó. Una pequeña sonrisa satisfecha apareció en los labios pálidos. Aunque pelearon la noche anterior y lo enojado que había terminado Vlad, el vampiro durmió a su lado como llevaba centurias haciéndolo.
Caminó al baño y tomó una ducha rápida. Se vistió con ropas ligeras acordes al clima de l