Un mal presentimiento acosaba a Lía mientras, ansiosa, escudriñaba la oscuridad a través del gran ventanal del salón.
Desde su vida mortal estaba unida a Ryu por algo más fuerte que la sangre. Eran gemelos y cuando las emociones de este eran muy fuertes, ella lo notaba como una reverberación de sus tipos sentidos. Si estaba furioso, la ira la alcanzaba, cuando estaba feliz también podía sentirlo.
Al convertirse en vampiros, ese vínculo se afianzó y hubo momentos en los que si ella se concent