Laurel
De repente, sin esperarlo ni haberlo premeditado, las espadas chocaban una con otra, mientras que algunos de los que luchaban se convirtieron en su forma bestial y empezaron a violentarse entre ellos.
Puños contra puños, patadas, mordidas feroces y derramamiento de sangre eran el escenario en este árido y polvoriento lugar.
La muerte no solo se reflejaba en la sequedad del suelo y las plantas raquíticas, sino también en los cuerpos sin vida que yacían sobre la tierra polvorosa. La sangre