Laurel
Los labios de Liadrek aprisionaban los míos con delicadeza, saboreando sin prisa mi boca, y yo la suya.
Era maravilloso...
Mi corazón saltaba emocionado, porque por primera vez en mi vida compartía este tipo de sentimientos y me sentía amada, la primera opción.
Ayayay...
Esto parecía un sueño...
—Liadrek... —susurré sobre sus labios.
—Ummm... —respondió, como si no quisiera dejar de besarme.
Entonces lo empujé.
—¡Tenemos que trabajar! —solté de repente, pues me puse muy nerviosa sin razó