Nevan
Mis piernas estaban extendidas, mi espalda un poco inclinada y mis ojos buscaban su rastro. Se movía tan rápido que me era difícil empezar a atacar.
—Maldito Wos escurridizo… —balbuceé, con los dientes apretados y la ira consumiendo todo mi interior.
Una energía fangosa intentó cubrirme de forma repentina, pero reaccioné a tiempo y la esquivé con mi poder helado, que la envolvió y congeló.
Con mi espada, golpeé la bruma de hielo que se extendía en el aire, haciéndola estallar.
El sonido c