Kaia
Mis ojos parpadearon varias veces antes de abrirse. Solté un largo bostezo mientras extendía los brazos. Como siempre, grité para sacar todo el sueño que me quedaba.
¡Qué rico era levantarse tras dormir tan bien!
—Ummm... —El gruñido de Nevan me terminó de despabilar; fue entonces cuando noté su presencia.
¡Ah! ¡Dormí con Nevan!
Mi bello novio se removió inquieto y luego se tapó la cara con la almohada.
¡Qué dormilón!
—Debe ser porque todavía está débil —razoné—. Sí, por eso la tía me pid