Nevan
Miré al cielo vasto y negro, con el brillo dorado de las estrellas y la luna creciente que resaltaba, cual reina de la noche y protagonista de un escenario pacífico.
La brisa fría contrastaba con la calidez de mi piel, pues sentía un calor incómodo que me hizo salir al balcón del apartamento y mantener la distancia con Kaia, la culpable de mi estado.
¿Qué diablos me sucedía?
El simple hecho de saberme a solas con ella, tan lejos de casa, provocaba emociones maliciosas. No solo eso: me dab