Zebela
Esto era maravilloso…
Estaba sumida en un éxtasis extraño, un bienestar que me hacía sentir poderosa. El sabor de la sangre de Bastian me causó un corrientazo por todo el cuerpo, y pude sentir cómo mi poder aumentaba dentro de mí.
Ese momento era onírico, lleno de sensaciones nuevas y arrolladoras.
—Me has marcado... —musitó él, desconcertado. Su voz temblorosa fue un golpe que me trajo de vuelta a la realidad.
¿Qué hice? ¿Cómo pude ser tan impulsiva?
Estaba aterrada. Pese a que todavía