Bastian
¡Maldición!
—¿Qué diablos acaba de ocurrir? —pregunté a la nada, como si estas paredes tuvieran esas respuestas que buscaba desesperado.
Todo esto era nuevo para mí, así que estaba desorientado, confundido y... asustado.
—Yo, el alfa Bastian, estoy asustado. ¿Qué es esta mierda? —golpeé uno de los sacos de boxeo, con la intención de sacar la furia que me estaba quemando por dentro.
Me sentía fuera de control.
—Alfa, disculpe la interrupción —dijo uno de mis guerreros. A leguas se le not