Abrí los ojos, pero deseé quedarme en la cama, pese a que podía sentir mi cuerpo recargado de energía.
Dormir desde ayer en la tarde me ayudó a reconfortar las fuerzas; sin embargo, mis emociones me tenían desganada. Este sería el día de mi gran humillación, donde Roan presentaría a su hijo a toda la manada junto a esa mujer.
¿Acaso no le daba vergüenza?
En fin, qué se podría esperar de un ser tan egoísta y canalla como él.
—¡Levántate, holgazana! —Los gritos de Greta, acompañados por toques fu