Bastian
Los galopes rápidos del caballo dejaban ecos en medio del bosque, mientras levantaban polvo, hojas y piedrecitas.
Mi cuerpo, sobre el animal, temblaba con cada movimiento brusco, pues la velocidad era tal que sus saltos se sentían en cada músculo de mi ser.
No me importaba; necesitaba atrapar a ese traidor y frustrar sus planes. No permitiría que se saliera con la suya.
La tristeza de su traición se había convertido en odio puro y sed de venganza, y vaya que la saciaría. Ni siquiera le d