Zebela
Mi corazón latía desbocado debido al caos frente a mí. Fuego, humo, polvo levantado, sangre y muerte eran parte del desastre.
¿Por qué todo se vino abajo de repente?
Busqué a Bastian, y lo que encontré acabó con la poca cordura que me quedaba. Mi corazón se apretó tan fuerte que sentí que me asfixiaba, y perdí el equilibrio. Caí de rodillas y las lágrimas me mojaron el rostro como un torrente.
El temor fue esa sombra que apagó mi sano juicio y me hizo actuar de forma impulsiva. Mis ojos