Zebela
Las voces confusas se escuchaban lejanas, y a mi alrededor todo era como un manto de neblina en el que sentía que flotaba. No sabía exactamente si escuchaba un ruido o si se trataba de un silencio inquietante. Solo quería despertar y dejar de sentir esa horrible sensación de flotar en la nada, ese mareo molesto que me dominaba.
Finalmente, pude abrir los ojos y percibí el olor a alcohol atacando mis fosas nasales. Mi sentido de la vista regresó, y mis amigos tomaron forma delante de mí.