Bastian
Mi corazón palpitaba a mil mientras mi cuerpo segregaba adrenalina, que me hacía sentir dispuesto a enfrentar a toda una multitud de ser necesario, o, peor aún, las consecuencias de lo que confesar mi naturaleza traería.
Siempre temí este momento y me había esmerado para ocultar mi habilidad, y vaya que me costó. Ahora, debido al amor de una mujer —algo que, si me lo hubieran dicho meses atrás, me hubiera hecho reír de pura burla— estoy aquí, frente a los miembros de mi manada, mostrand