—¿Qué está pasando...?
La voz de Imanol se quebró, apenas cruzó el umbral del salón. Su madre y Marfil lo esperaban en silencio, con una tensión densa flotando en el aire, como si algo hubiera muerto allí antes de su llegada.
—Siéntate, hijo.
Freya lo dijo en un susurro, como si le doliera hablar.
Imanol sintió que algo en su pecho se cerraba. El corazón le latía con violencia, como si su cuerpo presintiera lo que su mente aún no podía comprender.
Caminó con pasos inseguros hasta el sofá y se de