Una decisión.
Unas semanas atrás...
—No vuelvo a beber en mi vida—reclama una Clara entrando en la cocina y buscando alguna pastilla para el dolor, cuando de la nada ve al cadáver en la isla del lugar —¡Dios santo! ¿Qué te pasó mujer?
—No grites, Clara, por favor.
—Pero es que te ves de la patada, mujer. Y eso que pensé que yo me había emborrachado.
—Clara, te emborrachaste, lo mío es Andrés.
—¿El que viene una vez al mes?—la risa de Clara inundó la sala y el dolor de Ro se hizo más intenso, ya no solo era s