Al final de todo lo sucedido en las últimas horas y con Duncan inconsciente, la celebración de nuestra boda quedó a medias, el pastel de cuatro pisos nos sirvió para acompañar el café y los whisky que no faltaron para pasar el susto y el ramo de mi hermosa esposa dejado de lado, ya habría otra oportunidad.
—¿Todo bien? —le pregunto a Jex, cuando entra al salón y saluda a mi prima con una abrazo de tranquilidad.
—Ya llegaron al hospital, por suerte el helicóptero no tuvo contratiempos. Ahora, de