Sonrió al verlos.
—Sabía que vendrías en persona, Gael.
Gael alzó el arma, apuntándole directo al pecho.
—¿Dónde está la mercancía?
La sonrisa del hombre se ensanchó.
—Más cerca de lo que crees… y más lejos de lo que podrás alcanzar.
La sonrisa del hombre no desapareció cuando Gael le apuntó.
Al contrario.
Se volvió más lenta.
Más peligrosa.
—Más cerca de lo que crees… y más lejos de lo que podrás alcanzar —repitió, disfrutando cada palabra.
Gael dio un paso al frente.
—No juegues conmigo.
Fue