capitulo 34: cumplidos

—Porque ya no quería huir —dijo—. Ni con miedo, ni por amor, ni por culpa.

La oficial la observó con atención.

—¿Gael se fue solo?

—Sí.

—¿Lo ayudó a escapar?

—No.

—¿Sabe hacia dónde fue?

Alma negó.

—Solo sé que corrió hacia el bosque.

La grabadora se detuvo.

—Por ahora es todo —dijo la oficial—. Vamos a dejar constancia de su declaración. Es probable que la citen nuevamente.

Alma asintió.

—¿Damián…? —preguntó, con un hilo de voz—. ¿Cómo está?

La oficial dudó un segundo.

—Está siendo atendido —r
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