Dos líneas.Clarísimas.El mundo no se detuvo, pero algo dentro de ella sí. Un sonido extraño salió de su garganta, mitad risa, mitad sollozo. Se llevó una mano a la boca, como si así pudiera contenerlo.—No… —susurró, aunque la prueba no iba a desaparecer.La puerta se abrió del todo.—¿Y? —preguntó Gael desde el umbral.Alma levantó la vista. Sus ojos estaban enrojecidos, la piel tensa, el pecho subiendo y bajando con dificultad. Tomó la prueba con dedos torpes y la extendió sin decir nada.Gael tardó apenas un segundo en reaccionar.Su expresión cambió de golpe, como si algo se hubiera encendido detrás de sus ojos. La rigidez que lo había acompañado toda la noche se quebró y, por primera vez, sonrió. Una sonrisa amplia, genuina, cargada de algo que rozaba la euforia.—Lo sabía… —murmuró, más para sí mismo que para ella—. Lo sabía.Antes de que Alma pudiera decir nada, él dio un paso al frente y la levantó del suelo. Sus brazos la rodearon con fuerza, demasiado rápido, demasiado seg
Leer más