65.
ASHER
Despierto sin saber exactamente cuánto tiempo dormí, pero con esa sensación incómoda de no haber descansado realmente, como si el cuerpo se hubiera apagado por obligación y no por calma. Lo primero que hago es girar la cabeza hacia la cama, casi por reflejo, casi con urgencia… y ahí está.
Megan.
Dormida.
Tranquila.
Con una expresión mucho más serena de la que tenía hace unas horas, cuando todo parecía a punto de desmoronarse.
Me quedo mirándola en silencio, apoyado en el respaldo de la s