64.
Megan
Despierto lentamente, como si mi cuerpo todavía estuviera atrapado entre el cansancio y algo más pesado que no logro nombrar de inmediato, y lo primero que siento es el silencio. No el de mi casa, no ese silencio cálido al que me había acostumbrado estas últimas semanas, sino uno distinto, más contenido, más controlado, como si todo a mi alrededor estuviera funcionando bajo una calma artificial que apenas se sostiene.
Parpadeo un par de veces, ubicándome.
La habitación.
El olor a hospital