96.
ASHER
No hay forma de sacar esa imagen de mi cabeza. No importa cuántas veces cierre los ojos, no importa cuánto intente distraerme con cualquier otra cosa, siempre vuelve al mismo punto, al mismo instante congelado en el tiempo: Megan en el suelo, de rodillas, mirándome como si yo fuera lo único que le quedaba, como si su mundo entero dependiera de una respuesta que yo no pude darle. Han pasado dos días desde eso, y no he dormido más que fragmentos dispersos de minutos que no alcanzan a conve