98.
ASHER
El hospital tiene ese tipo de silencio que no es paz, sino espera. Un silencio lleno de pasos lejanos, de puertas que se abren y se cierran sin descanso, de voces que intentan sonar firmes aunque están rodeadas de urgencia. Yo no debería estar aquí parado, pero tampoco puedo sentarme. No puedo quedarme quieto. Cada vez que lo intento, la imagen vuelve con más fuerza: Megan en el suelo, el monitor, el sonido plano, el cuerpo que no respondía, la sangre.
Y luego… el regreso.
Eso es lo que