95.
MEGAN
No sé en qué momento el tiempo empezó a sentirse tan pesado, tan lento, como si cada minuto tuviera la intención de aplastarme un poco más contra esta realidad que no logro aceptar del todo. Han pasado dos días. Solo dos días desde que lo eché de mi apartamento, desde que cerré la puerta en su cara con el corazón destrozado y la dignidad apenas sostenida por un hilo, y sin embargo se siente como si hubiera pasado una eternidad. Una en la que no hay descanso, en la que no hay tregua, en l