El día que caminamos juntos
El día de la boda amaneció con un cielo azul perfecto sobre la sierra de Madrid. La finca El Encinar, con su antigua casa de piedra rodeada de encinas centenarias y jardines salvajes, parecía sacada de un cuento. Sin fotógrafos de prensa ni drones, sin invitados de compromiso. Solo cuarenta personas que realmente importaban: amigos de toda la vida, compañeros de la fundación, Elena y Antonio, Javier el abogado que se había convertido en amigo, y algunos pacientes de Valeria que habían insistido