Sombras del ayer
El mes en Menorca fue un sueño hecho realidad. La casita blanca frente al mar se convirtió en su refugio perfecto: mañanas de café desnudos en la terraza, tardes de paseos por calas solitarias donde el agua turquesa lamía sus pies, noches de amor apasionado bajo un cielo lleno de estrellas. Fernando estaba en su mejor momento físico; corría por la playa al amanecer, nadaba largas distancias y levantaba a Valeria en brazos para besarla contra las rocas con una facilidad que la hacía reír y derret