Valeria
No sabría decir exactamente cuándo ocurrió. Tal vez fue una acumulación de gestos, de mañanas compartidas, de silencios que ya no pesaban. Pero de pronto, sin darnos cuenta, Fernando y yo habíamos vuelto a vivir como una pareja real. Con rutinas, con cansancio, con risas tontas después de un día largo.
La primera vez que me desperté y lo encontré preparando café en la cocina, silbando una canción que no reconocí, supe que algo había vuelto a encajar. No me vio entrar, y me quedé ahí, ap