Esa semana había sido agotadora. Desde que Vida le mencionó a Long que debía ausentarse por varios días, él la cargó de trabajo como compensación. Era injusto, pero ella no se quejó. Sabía que debía mantenerlo contento; después de todo, esa vida laboral era lo único que conocía, lo único que le quedaba lejos de Silas. Así que dedicó sus días a cumplir cada encargo con precisión, mientras Milah se encargaba de preparar lo esencial para el viaje.
—Unas brujas nos llevarán directamente hasta un pu