Esa noche, antes de decidir, camino por el departamento con la libreta abierta y hago dos columnas: por un lado seguridad (guardias, rutas, check-ins, departamento con dos piezas en alas distintas, puertas cerradas + código para tocar, cero contacto sin pedirlo) versus Autonomía (miedo a perder control, ruidos de la vieja intimidad, orgullo). Miro la manta de Wilson y tacho la duda: la prioridad es encontrarlo. Llamo a Claudia; me dice: “decide sin culpa; si dices sí, no es volver: es protocolo