Entro por el acceso frontal con el cuerpo todavía disciplinado por la noche anterior. El guardia me salúda con el gesto breve de siempre; paso la tarjeta, el torno gira con un chasquido y el hospital me traga por el pasillo de luz fría. Subo a Calidad y enciendo el computador. Dos correos: recursos humanos dice “en revisión”; monitoreo responde “se coordina entrega”. El hospital habla así cuando quiere ganar tiempo. Me lo anoto en la libreta para que no se me quede mordiendo por dentro y salgo