Esa noche Lucas no logro conciliar el sueño.
Cada pensamiento giraba en torno a Marcelo. Sus movimientos, sus sonrisas calculadas, los documentos manipulados… todo apuntaba a que había un plan más grande, y él no podía permitirse ignorarlo.
Al despertar, revisó su oficina antes de desayunar. Cada correo, cada contrato, cada transferencia que podía haber sido alterada fue analizado con precisión casi obsesiva. Sabía que Marcelo había jugado sucio antes, y no iba a dejar que volviera a hacerlo.
—