Lo primero que Lucas sintió fue calor.
Un calor suave, tranquilo, profundamente humano. No el frío artificial de la red recorriéndole la piel. No aquella sensación vacía y metálica que parecía meterse dentro de los huesos. No las voces, ni el ruido constante viviendo dentro de su cabeza.
Solo calor.
Después escuchó algo más.
Una respiración.
Alguien respirando cerca de él.
El sonido era lento, cansado, real. Y por alguna razón, aquello le dolió más que cualquier otra cosa. Porque significaba qu