El núcleo comenzó a romperse.
Al principio fue apenas una grieta delgada atravesando la enorme esfera oscura suspendida frente a ellos, como una herida diminuta en algo demasiado grande para comprenderse. Después apareció otra. Y luego otra más. En cuestión de segundos, toda la estructura empezó a vibrar violentamente mientras miles de conexiones luminosas se desprendían alrededor, retorciéndose en el aire como nervios arrancados de un cuerpo vivo que todavía seguía sintiendo dolor.
La red esta