El silencio de la suite pesaba como un secreto compartido. La ciudad brillaba a través de los ventanales, pero dentro de aquel espacio, lo único que importaba eran dos miradas enfrentadas: la de él, cargada de posesión y vulnerabilidad, y la de ella, repleta de orgullo y un deseo que trataba de ocultar en vano.
Camila había intentado mantenerse firme, recordarse que debía resistir, que el corazón no podía ceder tan fácilmente a un hombre que había hecho de la arrogancia y el poder su mejor traj